Me advirtieron todos, me dijeron que me estaba perdiendo.. No hice caso, porque el engaño siempre se ha sentido bien y más en estas grandes dosis que me dabas. Me mantenías dócil esperando tus migajas maquilladas de ostentación, volviéndome cada día más frágil, más enamorada y mucho más alejada de lo que era, moldeando un modelo femenino de tu esencia, haciéndome compatible con tu vida y viviendo una cosa diferente a mí. Ocultando, mintiendo y amando al mismo tiempo, desperdiciando mis atenciones, culpándome de presiones que nunca tuve y forzándome a comportarme según tu cordura.
Siendo como una golosina venenosa, dándome pequeñas ofrendas distractoras, inyectándome ideas de atenciones que realmente nunca tuve y que en otra vida ni esperé tener.
Siendo como una golosina venenosa, dándome pequeñas ofrendas distractoras, inyectándome ideas de atenciones que realmente nunca tuve y que en otra vida ni esperé tener.
Me iba convirtiendo en otra persona, menos inteligente, sin juicio. Sólo era una persona que amaba, ahora sólo soy una que se culpa. Y me culpo de todo lo que hice con la conciencia del error, con la razón de nobleza al estar amando o suponiendo que amaba. Justifiqué la estupidez con excusas románticas y me mantuve quebrantable ante tu reparable cariño. Me dejaba marcas ante el dolor porque sabía que me curarías aunque sea superficialmente con minúsculas partes de un supuesto amor que ahora difícilmente puedo distinguir.
Sin embargo, pudiera seguir con este dulce martirio si pudiera decolorar tu memoria, y preguntar a tu parte más honesta si al quererme no recuerdas a alguna otra?
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
ResponderSuprimirEste comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderSuprimirEste comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
ResponderSuprimir