sábado 10 de abril de 2010

He muerto

Me quedé sin voz, sin cuerpo y sin odios, todos se fueron volando; me dejaron desnuda, fría y blanquecina. Se me perdió la fuerza en lo que ahora tal vez podría ser mi garganta, siento un corazón que ya no tengo y tengo tanto que decir ya sin habla.
Se me escapo la vida hoy, inesperadamente. Envejecí en pequeñísimos y dolorosos plazos, me quedé sin ti en el momento que te odiaba, me fui sin entender la repercusión de mis silencios, la necesidad de aclarar mi amor.
Olvidé perdonar y cedí a vivir dejándote culpable. Estás sólo e ignorante de tu ausencia, estás sin mí y no lo notas, te dejé odiándote y al irme entendí que debí quedarme a perdonarte.
Me fui discerniendo todo, disminuyendo el mal sentimiento y aumentando los buenos, pero te dejé aquí; sólo y culpable. Y de repente todo está tranquilo, pero me llevo la culpa, una diferente a la tuya. Muriendo y sin latidos siento al amor, pero me fui y te dejé. Y no puedo perdonarte si ya no me ves, no sabes tu pérdida, estás inconsciente de mi clemencia.
Mi muerte esperaba por ahí hasta el momento en que te odiaba y que no mirabas, ahora estás sin mí y peor aún yo sin ti...

1 comentarios:

  1. hay mucho odio.. hay mucho perdon! sentimientos muy significativos.. me gusta leer tus posts una y otra vez.. siempre encuentro algo diferente :D

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